martes, 28 de julio de 2009

Escrito...


Una carta o mensaje cualquiera tiene la rara costumbre de llegar a su destino. Oh por lo menos eso es lo que me han contado. En esencia la función comunicativa de este texto, sólo es eso, un intento de comunicar. No se esconde en sus líneas un afán mayor a éste. Pero suelen decir los entendidos, que todo acto de comunicar posee una intensión, un mensaje subliminal que desea condicionar a su lector para ejercer en éste algún tipo de influencia. No soy quien rompa esta regla, considero correcta aquella afirmación y, según yo, la intensión de esta carta, mensaje, texto, conjunto de líneas o amontonamiento de de absurdas grafías es realizar el circuito comunicativo. Pues éste, no sólo encierra la gloriosa idea de intercambiar conceptos entre ambos polos del sistema; por el contrario, la realización de un nuevo acto comunicativo, le recuerda al polo opuesto de su existencia en el espacio y tiempo real que comparten. Pues el reloj interno se detiene cuando estos fogonazos cesan, dotándonos de una densa neblina correspondiendo con el momento burdo y falaz. En conclusión, este polo se mantuvo en forma de receptor, a la espera de comenzar a descodificar signos del otro lado del sistema. Sin embargo, la ausencia de estos y el aporte de Chomsky con su lingüística generativa, lograron hacerme entender que se podía mudar de receptor a emisor. Tomando esa idea como una gran premisa, comenzamos a fabricar un hola que incite el intercambio de argumentos. Como ya estábamos cansados de disculpas y lamentos; buscaba ansiosamente una ruta o apertura comunicativa (no económica, como la que se dio en Europa en los siglos XV y XVI con la búsqueda de nuevos mercados); ya para estos dilemas Saussure, Chomsky o cualquier otro lingüista (hasta el mismo Manuel Flores, mi ex profesor de Fonética) serían como ceros a la izquierda en esta odisea de la palabra.

En este razonar, en la odisea particular de palpar la meta. Escuchaba un retumbar de versos; Verástegui me indicaba: La realidad proviene del roce entre la luz contra / los sueños pero aún así, / a pesar de todo estoy deseándote desnuda / como una Venus de bronce que en nada se distinguía / de la exacta belleza de tus senos. Pero a pesar de las palabras de este poeta, yo sentía que el camino se marcaba en el molde de lo impersonal. Del mismo hecho de comunicar, de acercar, de volar kilómetros y sentir la voz mental. No eras pues una Venus de bronce sino la majestad de Hera. Diferencias entre ellas, no encuentro otra que no sea mi atracción por la segunda. Con ello, nacerá la pregunta ¿por qué Hera? Yo no hubiera imaginado una respuesta, hasta los días del “Fedro”, cuando en una necesidad de destacar como filósofo (o estudiante de Filosofía) entregué mi atención a este libro, en el cual Platón escribe: Así, pues, cada uno escoge su amor entre los bellos mancebos de acuerdo con su modo de ser, y como si éste fuera una divinidad se forja de él, por decirlo así, una imagen que adorna, dispuesto a rendirle honores y culto divinos. Por consiguiente no podrías ser una Venus de bronces sino la Hera del olimpo. En lo demás, Verástegui acierta con una muy buena imitación de la belleza.

Si mi búsqueda se encuentra en lo impersonal, es preciso que exija a mi alma contemplar el bien en sí, de esa belleza pura que habla Diotima en el Banquete platónico. Entonces comencé el trabajo. El divagar por mi mente, el intentar llegar a la contemplación de lo inteligible, el poseer el primer motor de todo – la fuerza de Eros – sentir la necesidad del alma de acercarse a lo puro, de contemplar la divinidad en tu rostro. De esta forma desarrollar mis alas y alejarme de todo lo sensible, material, de este mundo dominado por billeteras gordas y plateadas o doradas tarjetas.

No quiero pues a Lima la horrible, no deseo pensar en la realidad, de sus definiciones y límites. Que Salazar Bondy se coma sus palabras, su mundo infausto, su envidiable mente divina. Que nadie vuelva a escribir: Y la masa popular transcurre, debido a ello, sin grandes pasiones (o, en todo caso, ocultándose o sublimizándolas), vertida con sus dolores y sus frustráneas ambiciones en sí misma, con sus tibios oídos y blandos amores que nunca detonan colectivamente, sino que se resuelven como locura, suicidio o venganza personal. Sino una apertura de la vista, de observar por encima de la materia, del cuerpo que se corroe, de las ropas que avejentan sus colores. Es preciso contemplar la belleza del alma, su brillo y color; el conocimiento que la envuelve cautivantemente. Cuando alguien asciende a partir de las cosas de este mundo mediante el recto amor de los jóvenes y empieza a divisar aquella belleza, puede decirse que toca casi el fin (Banquete – Platón). Eh ahí mi camino, en lo inteligible que es el alma, en lo divino de su naturaleza. En mis poemas no he sufrido /… / He sufrido cuando no tengo lo que soñé, lo que quise ser.

viernes, 20 de febrero de 2009

Sinceramente

No volvamos atrás. Pensemos siempre en el poder de nuestras palabras. Con gente nueva, con gente perfecta. Somos los menos, que en una noche no dudarán en colmar las esquinas de sangre brutalmente extraída. Elevemos estos malditos brazos, necesitamos gente nueva, gente perfecta.

Respuesta Atrasada

Al amigo R.B.
Sábado, 12 de agosto del 2006. No recuerdo con exactitud fotográfica que aconteció ese día o el anterior. Ingenuamente estoy releyendo antiguos mensajes en mi computador; sintiendo un lejano brillo por el pasado enmohecido. Con nuevos proyectos, ideas, versos y experiencias; eh retomado la lectura en este plateado computador, de los mensajes opacados por la carga semántica que se deslizan entre sus símbolos. Son los recuerdos gratos manchados por el ímpetu del escribidor. Resumiendo, fue el discurso del adiós.

No respondí aquel mensaje. No hubo palabras en ese tiempo. No sentí la necesidad de escribir más líneas de aprecio, de confianza, de amor. Años después, sentado frente al mismo computador. Compruebo la ausencia corrupta de la ínfima molestia. De aquel detalle que se escapa al lector pasivo, eh percibido la queja estruendosa de la impotencia de mi incomprensión.

Sábado, 12 de agosto del 2006. Eran noches de cálida luna, donde aún sus efectos apaciguaban los deseos. Los jóvenes de espíritu sentían el alma correr más presto a la agonía. Sentirme en un lugar indiferente, buscaba con delirio los estragos corpóreos, el sexo a escondidas.

Sábado, 12 de agosto del 2006. Aún se caminaba por las plazuelas del centro, calmando el ardor de las tintas que no lograron ser. En esa fecha tan distante, mi memoria busca el recoveco de tus besos, el oído, las manos…

No respondí aquel mensaje. No hubo tiempo en esas palabras. No necesidad sentida al escribir líneas de aprecio, confianza de… amor de… Son sencillos detalles que escapan al lector pasivo. Ojos acuciosos, eh desnudado tu reproche en esta mi enésima lectura. Reconozco la riña sutil, el infarto del amor. Galopante, mortífero, aniquilador.

Fecha actual (no el recuerdo). Llega esta respuesta pensativa. Mucha suerte tiene el escribidor. Aún en falta siento el calor de tus ojos… rasgados.

Clase de Literatura


I. Capturando la atención


Somos dos en una sala.

Sentados,
formando una “L” en distancia comenzamos a
desenvolver […] Pronto empezaré con la teoría y
aquella sucesión de autores, obras u otros detalles (curiosos)
que pareces odiar,
pero prometo que antes de terminar:
“cantaré unos versitos de tu gusto, para que el gallo no se
canse.”
Cuál querrías escuchar, gallo enamorado,
son varios los segundos que estamos perdiendo. Ellos
volverán. Y por esa puerta de lata:
“tendrás que ayudarme a salir”
Comencemos con lo elemental:

Literatura. Teoría Literaria. Géneros y Funciones de la Literatura. Figuras literarias importantes. Literatura Griega. Épica. Los poemas Homéricos: Ilíada y Odisea.

Milagrosamente no te has desmallado. Fueron ráfagas que
golpearon inmisericordes ese fugaz cerebro tuyo. Lacerado, maltrecho
extenderás tus manitas a mi boca
esos ojos mensajeando piedad. No desesperes,
tú sólo escribe:

“8:00 a.m.
Aún espero;
(caminante, destructora de recuerdos)
el taco de tu bota,
los oJos Submarinos;
son distancia,
simplemente distancia…”

volverá hermano mío…


II. Conciente de su deseo

Somos dos en una sala, rodeando una mesa llena de hojas sueltas.

Nunca imaginé que crecerías tan pronto. Ayer
riéndome de tus palabras mochas, de tu “chimonada”
ja – ja – ja
buscas tan presto versos hermosos dentro
de ese volumen rojo.
Te has deborado los quince y los veinte de Neruda,
pequeño bribón. Escucha y muñequea [ellos volverán]
el objetivo debe de ser fijo e inmovible.
“sé que me has entendido Popeye”


III. El escape

Uno en la sala espiando. El segundo abriendo la puerta de lata. La mesa [pequeña, rectángula, de madera] sola sin papeles.

Ellos regresaron. Siguen saliendo todos los domingos. Ahora
espero que encadenes bien esa puerta, ellos han regresado y
tú sabes los problemas que tendrías.
No rompas hermano,
confía en nuestra pequeña suerte, pues para todo
se muestra una sonrisa
“ella volverá, hermano mío”

miércoles, 7 de enero de 2009

Recogiendo a mi hermano

I. Encontrando un motivo

Al medio día las calles hierven por este sol de enero
como si nuestro pequeño astro, permaneciera
observador y fijo
en tierras de Santa Luzmila. Quemando
como un trago de ajenjo
ingresando en estómagos tiernos. Las ramas,
fijas en el tronco de los árboles, no
respiran gases de botellas destapadas. Son ramas, y
en su conjunto, árboles fijos urgiendo por una corteza liberadora de
rayos ultravioleta. Yo
buscando un gorro que cuide mi cabeza. Pienso
dos o tres veces mirando la puerta. No deseo
penetrar en el caldero de esquinas. Pero mi hermano,
que juega ávidamente a la pelota,
es reclamado en casa.


II. Jirón La Mar

El caldero se vierte encima mío. Aguas
amarillas carbonizan la piel. Y
son las calles largas, las casas de un piso, poca
sombra para refugio. El cuerpo aumen-
ta su temperatura.
Sudor gotea en la frente, axilas y
entrepierna. Disimulado te limpias, avanzas cada vez
más r á p i d o.
Llegando a la esquina, límite entre
La Mar y Miller, en un rectángulo mental. ¡gool! A dos
piedras grises.


III. El Retorno

Lanzo un caluroso grito. Con sudor y jadeos te
acercas. Tu brazo enlaza mi cintura, el
mío cogotea tu cuello.
Hablas tan presto como tus piernas
buscan la pelota.
Camina breve hermano; el calor no lo aguanto, ya
mamá tiene la mesa servida.

martes, 16 de diciembre de 2008

Día 1

Papilio se encuentra listo y zurcido. Al parecer dicho mantenimiento resultó ser una terapia estética. Papilio se encuentra listo y en venta. Este viernes se presentará ante heterogéneo público. Papilio, Papilio, tres meses solamente.

Se han congregado, reunido o simplemente amontonado, diversas personas de mi entorno familiar. No seas exquisito Papilio, necesitamos gente que nos aporte su presencia. Oídos comprados por una copita vino. Me encargué de la publicidad. Papilio estas en el diario. (¡¡GRITOS!!). Ahora pensando en tu traje, la movilidad, tus damas de compañía. Iras en verde, metido en una caja pequeña no más. Las damas, tus madres. No exijas, pues en tu reconstrucción se gastó una cantidad no estimada en tu parto. Nos sales caro, confórmate con tus madres. Dos madres Papilio, dónde puedes encontrar bendición más grande. Permaneces callado, no quieres apuntalar tus esquinas engomadas a tu padre o dime tú cuál es ese encargo novedoso del que tanto me hablas. ¿Tu presentación? ¿Es acaso el interlineado? ¿No a las hojas blancas (pues resultan hirientes a los ojos)? Dime Papilio querido, cuál es tu nuevo pedido. Dime experimento de tres meses. Novedoso, Novedoso. Berreas al tamaño del personaje al que debes tu nombre. Vamos Papilio, después de esa refacción, no estas tan mal. Sé que puedes decirnos con una mayor fluidez de palabras, cuáles son esos detalles que apremian. No seas cohibido. Dime no más, soy yo tu padre. Tu único padre, lo único singular que posees. Dilo Papilio. Quisiera compartir contigo, tu destrucción, el amor y, después, tu nueva concepción.

Estamos llegando al jirón Nazca, aún no me has contado nada. Llevo al peso varias reproducciones tuyas. Te quiero, Papilio. Refaccionado y seguro de que el viernes será una segunda operación. Esta más dura e inclemente. Por ello, aún tienes algo de tiempo. Quizá entre tus madres y yo, podamos solventar una desesperada intervención de último minuto. Eres nuestro hijo, aunque enfermo y deforme en sus detallitos. Hijo al fin. Papilio, el experimento de tres meses.

domingo, 17 de agosto de 2008

Sin Importancia

Don Huesos,
sale con pobre madero
a los hombres, a las penas, al mandato
caminando rosas (arbitrario) espinadas por el sendero,
por el sendero,
caminando rosas (arbitrario)
triste él y su madero;
nadie lo compadece
no acuden a sus disculpas
Don Huesos – triste olvidado o convenido olvidadizo-
¡¡¡Feliz Día del Muerto!!!
vamos todos a la ruta del cementerio
a recordar, a llorar, a fingir nuestro amor
por ti –supuesto héroe inocente-
complemento del Dios mayor,
de la ley/
da lei durmiente triste usurpado

Instante sem letras amontonadas,
só escuto em silêncio
o corpo da dama
cabelo negro.

Dom Ossos!!!
vou estar compadeciendote,
já que
estas sozinho
e
proibiram-nos falar-te, olhar-te
e
último até chorar-te.

Estaré en tus funerales, la última morada, el fin del camino. Entendiste
“Nano”, en la última morada
acompañando, elevándote a los cielos. Creyendo en ti –olvidadizo reprimido-